¿Recuerdan ustedes una de aquellas frases que pronunciábamos de niños, 'santa Rita, Rita, lo que se da no se quita'? Al contrario, es lo que les ha sucedido a la Asociación de Aprendices de la extinta Fábrica de Armas. Una asociación formada por poco más de un centenar de personas que en su día trabajaron en ese lugar, que llegaron a ser más de 200 miembros, pero que, por razones de edad han ido desapareciendo, enfermando, etc.
La Fábrica de Armas, ¿quién no recuerda, el famoso y sonoro pito que tocaba a las 7 de la mañana y volvía a hacerlo a las tres de la tarde, cuando concluía la jornada laboral, siendo el reloj de la ciudad? Muchos lectores por razones obvias no lo han vivido y experimentado.
La Fábrica de Armas de Toledo echó a andar en 1761 dando trabajo a cientos de mujeres y hombres que se ganaban el pan dignamente y cerró en 1996, pasando al poco tiempo los terrenos al Ayuntamiento y desde aquí, a la Universidad de CLM. La Asociación de Aprendices disponía de un local donde reunirse, tenían su material y archivos. Unas obras de remodelación fue el pretexto para devolver las llaves hasta que se ejecutara la obra. Pero finalizada esta, no se las devolvieron. Lo han solicitado en varias ocasiones durante los seis últimos años, pero solo han recibido buenas palabras por parte de vicerrector Raúl Martín y del rector Julián Garde, reelegido recientemente para otro mandato.
Antonio Sáez, presidente de la Asociación de Aprendices considera el hecho un abuso, ya que no tienen donde reunirse para realizar sus labores de propagar a los centros de enseñanza y demás vecinos lo que significó la fábrica de armas y enseñarles los frutos del esfuerzo y que para llegar a ser oficial hay que ser primero un buen aprendiz. Y se sienten engañados por la Universidad, pues el caso no fue como el de santa Rita, Rita … más cuando aseguran, que quedan muchos espacios para poder ser ocupados y con un 'puñado' de metros se conformarían y podrían continuar su abnegada labor. Total, lo que piden es que les dejen volver a su casa. No se merecen un comportamiento tan cicatero por parte de la Universidad.