La música en la caballería (parte I)

Roberto Sánchez Pérez
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La música siempre ha estado unida a la milicia en la batalla, en los desfiles, en las paradas militares y en el quehacer diario de la vida en los cuarteles

La música en la caballería (parte I)

En la exposición temporal, 'Los Lenguajes de la Música. La colección de instrumentos musicales del Museo del Ejército', una gran vitrina nos recibe al entrar en el espacio expositivo. En ella presentamos una selección de miniaturas, figuras individuales y dioramas, que forman parte de los fondos del Museo del Ejército, y que nos sirven para contar 'una pequeña' historia de la música militar, de sus músicos y de sus primeros instrumentos musicales.

La música siempre ha estado unida al ámbito militar en la batalla, en los desfiles, en las paradas militares y en el quehacer diario de la vida en los cuarteles. Una de las primeras funciones de la música militar ha sido la transmisión de órdenes, para lo cual los soldados músicos se han servido de diferentes instrumentos. 

El atabal, atambal o tambor es el más antiguo de ellos. Desde los romanos pasando por las milicias medievales y posteriormente en las campañas del Gran Capitán, se tiene constancia de la utilización de este instrumento musical de percusión. Además de la función principal de transmitir órdenes y mandar los distintos movimientos de la formación, los tambores eran los encargados de realizar comunicados y publicar bandos. Los toques de tambor también se utilizaban para infundir valor al soldado, o como acompañamiento a la entrada o salida de los ejércitos en las ciudades, muchas veces para conmemorar las victorias. 

La composición de nuestra vitrina comienza en el siglo XVIII con una miniatura del tambor del Regimiento de Guardias Españolas de Infantería de 1700-1718. A mediados de ese mismo siglo, los tambores aparecen acompañados de pífanos, como podemos ver en el conjunto de miniaturas de Infantería de Marina del año 1752. Hay que señalar que la figura del tambor cobrará verdadera importancia a partir de 1768, al reconocerse como jefe de la banda de guerra al Tambor Mayor.

Entre las tropas a caballo destacamos la figura de un timbalero de Dragones de Caballería del año 1677, con los timbales a ambos lados de su cabalgadura. Este instrumento desaparecerá con el tiempo siendo sustituido por la trompeta, instrumento característico del arma de caballería, de manejo más fácil para esas funciones de transmitir órdenes cabalgando. En 1835 aparecerá la primera banda de música a caballo, aunque con anterioridad, en 1731, los Granaderos a caballo del Rey, fueron el primer intento de configurar una formación de músicos a caballo.

A partir de entonces, en la caballería, las formaciones musicales serán de dos tipos; las músicas o bandas de música, conjunto de ejecutantes compuesto por instrumentos de percusión, viento-metal y viento-madera; y las charangas, músicas más sencillas y reducidas formadas por instrumentos de viento-metal, típicas de los regimientos de cazadores de caballería. Para representar esta formación contamos con parte de un diorama en el que la reina Victoria Eugenia de Battenberg pasa revista a sus tropas. El conjunto original está compuesto por 360 figuras, de las que aquí mostramos sólo este conjunto para destacar la figura del músico portando su clarín o trompeta de caballería.