Un incendio declarado el 25 de julio de 2022 dejó un rastro de cenizas de más de 100 hectáreas en la Sierra de San Vicente. Las llamas se pasearon por los términos municipales de Almendral de la Cañada, Navamorcuende y Sartajada. Las secuelas perduran en esta última localidad dos años y medio después. Desde entonces, y con una mayor incidencia en los últimos meses, los 130 empadronados se desesperan por las pérdidas de conexión a internet, que duran incluso una semana.
Así lo explica a este diario el alcalde de Sartajada, Luis Alberto Fernández, harto de reclamar a la compañía operadora las frecuentes averías. El incendio devoró los postes de madera de la conexión, aún sin reposición. Los técnicos corrigieron los daños en el cableado, pero sin sustituir los sostenes aéreos. De esta manera, la línea se extiende por el campo en el suelo, a merced de los animales, los vándalos y las desbrozadoras.
«Es un desastre», apunta el alcalde Serrano, con casi 30 años de ejercicio en el Ayuntamiento de Sartajada. Los técnicos reparan las averías, pero se demoran incluso una semana. Tiempo en el que el internet del consistorio, del consultorio médico o de las medallas de teleasistencia quedan fuera de cobertura.
«Queremos que nos pongan de una vez por todas los postes», reclama Luis Alberto, quien denuncia sabotajes de «graciosos» que dejan inoperativo el servicio. Últimamente, en cambio, las reparaciones se deben a la acción involuntaria de las desbrozadoras usadas por los agentes públicos para limpiar el campo.
El Ayuntamiento, sin responsabilidad en las averías, atiende las quejas de los vecinos en una localidad castigada por la despoblación, como parte de la comarca de la Sierra de San Vicente. La pandemia levantó el empadronamiento en el municipio, parcialmente por residentes aterrizados sin vínculo inicial con el pueblo.
De 94 vecinos pasó a 130 desde el virus de 2020. El Ayuntamiento ha alimentado mediante concesiones administrativas el servicio de una tienda y de un bar por iniciativa municipal. Tanto, que corretean ahora por las calles niños sin edad escolar. Un logro en esta parte de la provincia.
Pero los fallos de conexión a internet lastran las comodidades de un pueblo localizado en un paraje extraordinario. Los vecinos afincados en el pueblo y con la posibilidad del teletrabajo quedan indefensos con las largas interrupciones de internet. Y Sartajada profundiza así en el aislamiento.